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Tal como podéis ver a continuación, hace 3 días, en una conocida red social, alguien publicó una demanda de auxilio.

Esa persona se había visto envuelta en una serie de deudas, la situación habitual de desesperación que nos lleva a buscar soluciones inadecuadas para finalmente encontrarse en insolvencia total.

Esa persona solo pide trabajo, necesita desesperadamente trabajo para generar ingresos y salir adelante, sin embargo, os puedo garantizar que de los cientos de comentarios que generó su publicación, un porcentaje fue de crítica y escarnio.

¿Por qué os cuento todo esto? Pues porque quiero que entendáis que las deudas tienen solución y esta jamás pasa por generar más deuda, sino que la solución es beneficiarse de las herramientas correctas y legales.



La Ley de la Segunda Oportunidad nació para reflotar la economía.

No es una medida de caridad, ni un desprecio a los acreedores.

No es una Ley para amparar al moroso sino para conseguir que las personas “puedan verse liberadas de una losa de deuda que de otra forma nunca podrán satisfacer”, esto no lo digo yo, no es una interpretación sino que es el texto literal que se publicó en el BOE, Ley de la Segunda Oportunidad,  https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2015-2109

Así pues, ¿ cómo funciona la Ley de la SEGUNDA OPORTUNIDAD ?

La Ley es un procedimiento aséptico, limpio, que gira en torno a la figura del Deudor de buena Fé, es decir aquél que:

– NO HABER SIDO DECLARADO CULPABLE previamente en concurso de acreedores.
– NO HABER SIDO CONDENADO EN SENTENCIA FIRME por delitos contra el patrimonio, contra el orden socio-económico, falsedad documental, contra la hacienda pública y la seguridad social, o contra los derechos de los trabajadores en los 10 años anteriores a la declaración del concurso.
– QUE, reuniendo los requisitos necesarios, HAYA CELEBRADO o, al menos, intentado celebrar UN ACUERDO EXTRA-JUDICIAL DE PAGO.
– QUE HAYA SATISFECHO EN SU INTEGRIDAD LOS CRÉDITOS CONTRA LA MASA, y los créditos concursales privilegiados y, si no hubiera intentado un acuerdo extra-judicial de pagos previo.
– QUE ACEPTE SOMETERSE A UN PLAN DE PAGOS adaptado a su situación. Que haya colaborado, sin incumplir las obligaciones precisas a tal efecto.
– QUE NO HAYA SIDO EXONERADO, es decir, que no se haya acogido a los beneficios de esta ley en los últimos diez años. Que no haya rechazado una oferta de ocupación adecuada a su capacidad en los cuatro años anteriores en la declaración de concurso.

Finalmente, aceptar que la obtención de este beneficio se hará constar en el registro público concursal, por un plazo de cinco años. Y siempre que las deudas no superen los cinco millones de euros.

No te escondas, no dejes que la crítica de la sociedad te haga sentir vergüenza porque si tú eres un DEUDOR DE BUENA FÉ, tienes derecho a que la LEY se aplique y conseguir así solucionar tu situación…y ¿sabes qué? ¡si tú economía mejora, mejora la sociedad!

¡No estás solo!